Lunes, 24 de Febrero de 2020 

Yom Sheni, 29 Shevat 5780
 
 
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Vaerá, con el rabino Moshe Bendahan (20/01/2012) E-mail

 

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6:2 Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy DIOS. 

6:3 Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre DIOS no me di a conocer a ellos. 

6:4 También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron. 

6:5 Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. 

6:6 Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy DIOS; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; 

6:7 y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Dios vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto. 

6:8 Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo DIOS. 

6:9 De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre. 

6:10 Y habló Dios a Moisés, diciendo: 

6:11 Entra y habla a Faraón rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. 

6:12 Y respondió Moisés delante de Dios: He aquí, los hijos de Israel no me escuchan; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de labios? 

6:13 Entonces Dios habló a Moisés y a Aarón y les dio mandamiento para los hijos de Israel, y para Faraón rey de Egipto, para que sacasen a los hijos de Israel de la tierra de Egipto. 

6:14 Estos son los jefes de las familias de sus padres: Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi; estas son las familias de Rubén. 

6:15 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar, y Saúl hijo de una cananea. Estas son las familias de Simeón. 

6:16 Estos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes: Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años. 

6:17 Los hijos de Gersón: Libni y Simei, por sus familias. 

6:18 Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años. 

6:19 Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familas de Leví por sus linajes.  

6:20 Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años. 

6:21 Los hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri. 

6:22 Y los hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri. 

6:23 Y tomó Aarón por mujer a Elisabet hija de Aminadab, hermana de Naasón; la cual dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 

6:24 Los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los coreítas. 

6:25 Y Eleazar hijo de Aarón tomó para sí mujer de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finees. Y estos son los jefes de los padres de los levitas por sus familias. 

6:26 Este es aquel Aarón y aquel Moisés, a los cuales Dios dijo: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos. 

6:27 Estos son los que hablaron a Faraón rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel. Moisés y Aarón fueron éstos. 

6:28 Cuando Dios habló a Moisés en la tierra de Egipto, 

6:29 entonces Dios habló a Moisés, diciendo: Yo soy DIOS; di a Faraón rey de Egipto todas las cosas que yo te digo a ti. 

6:30 Y Moisés respondió delante de Dios: He aquí, yo soy torpe de labios; ¿cómo, pues, me ha de oír Faraón?

 

Capítulo 7 

 

7:1 Dios dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.

7:2 Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. 

7:3 Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. 

7:4 Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. 

7:5 Y sabrán los egipcios que yo soy Dios, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos. 

7:6 E hizo Moisés y Aarón como Dios les mandó; así lo hicieron. 

7:7 Era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando hablaron a Faraón. 7:8 Habló Dios a Moisés y a Aarón, diciendo: 

7:9 Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se haga culebra. 

7:10 Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Dios lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra. 

7:11 Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos; 

7:12 pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos. 

7:13 Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Dios lo había dicho. 7:14 Entonces Dios dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. 

7:15 Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra, 

7:16 y dile: Dios el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír. 

7:17 Así ha dicho Dios: En esto conocerás que yo soy Dios: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre. 

7:18 Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río. 

7:19 Y Dios dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra. 

7:20 Y Moisés y Aarón hicieron como Dios lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre. 

7:21 Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto. 

7:22 Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Dios lo había dicho. 

7:23 Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto.

7:24 Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río. 

7:25 Y se cumplieron siete días después que Dios hirió el río.

 

Capítulo 8

 

8:1 Entonces Dios dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Dios ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 

8:2 Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus territorios. 

8:3 Y el río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. 

8:4 Y las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos. 

8:5 Y Dios dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, para que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto. 

8:6 Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto. 

8:7 Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto. 

8:8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Dios para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Dios. 

8:9 Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río. 

8:10 Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Dios nuestro Dios. 

8:11 Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río. 

8:12 Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. Y clamó Moisés a Dios tocante a las ranas que había mandado a Faraón. 

8:13 E hizo Dios conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. 

8:14 Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra. 

8:15 Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Dios lo había dicho. 8:16 Entonces Dios dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto. 

8:17 Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias; todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto. 

8:18 Y los hechiceros hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en los hombres como en las bestias. 

8:19 Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Dios lo había dicho. 8:20 Dios dijo a Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile: Dios ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 

8:21 Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén. 

8:22 Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Dios en medio de la tierra. 

8:23 Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal. 

8:24 Y Dios lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas. 

8:25 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra. 

8:26 Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Dios nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? 

8:27 Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Dios nuestro Dios, como él nos dirá. 

8:28 Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Dios vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. 

8:29 Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Dios que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Dios. 

8:30 Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Dios. 

8:31 Y Dios hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. 

8:32 Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.

 

Capítulo 9

 

9:1 Entonces Dios dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Dios, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 

9:2 Porque si no lo quieres dejar ir, y lo detienes aún, 

9:3 he aquí la mano de Dios estará sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga gravísima. 

9:4 Y Dios hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel. 

9:5 Y Dios fijó plazo, diciendo: Mañana hará Dios esta cosa en la tierra. 

9:6 Al día siguiente Dios hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno. 

9:7 Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo. 9:8 Y Dios dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón; 

9:9 y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto. 

9:10 Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón, y la esparció Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como en las bestias. 

9:11 Y los hechiceros no podían estar delante de Moisés a causa del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros y en todos los egipcios. 

9:12 Pero Dios endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Dios lo había dicho a Moisés. 9:13 Entonces Dios dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Dios, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 

9:14 Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. 

9:15 Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra. 

9:16 Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra. 

9:17 ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo, para no dejarlos ir? 

9:18 He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora. 

9:19 Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él, y morirá. 

9:20 De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Dios hizo huir sus criados y su ganado a casa; 

9:21 mas el que no puso en su corazón la palabra de Dios, dejó sus criados y sus ganados en el campo. 

9:22 Y Dios dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto. 

9:23 Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Dios hizo tronar y granizar, y el fuego se descargó sobre la tierra; y Dios hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto. 

9:24 Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada. 

9:25 Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país. 

9:26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.

9:27 Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Dios es justo, y yo y mi pueblo impíos. 

9:28 Orad a Dios para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más. 

9:29 Y le respondió Moisés: Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis manos a Dios, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Dios es la tierra. 

9:30 Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Dios Dios. 

9:31 El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña. 

9:32 Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos. 

9:33 Y salido Moisés de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Dios, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra. 

9:34 Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. 

9:35 Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Dios lo había dicho por medio de Moisés.